Estoy herido, me taladraron el corazón. Era para revivir y muero poco a poco, la vida se me va cada vez que veo ese resplandor que no es para mi. Cuando veo las señales luminosas a distancia, la clave morse de los navegantes, del navío que cambió de rumbo.
Siento esa herida crecer, cada día un poco más. Fui con el médico pero dice que no muero que estoy bien, tal vez tengo el corazón en otro lado, por que ahí siento la herida. Mi cuerpo se ha transformado, mi mente lo ha hecho, me duele todo, soy un corazón gigante.
Mi latir se hace sentir por todos lados, pum pum... y escapa lo vital, salpico a todos por donde camino.
martes, 19 de enero de 2016
miércoles, 12 de agosto de 2015
Bebo todas las noches
Bebo todas las noches
en un vaso grande
para ahogarte
Bebo todas las noches
en un vaso frio
para tragar el mal sabor de morir
Bebo todas las noches
en un vaso grande
para vivir embriagado sin ti
Bebo todas las noches
en un vaso grande
grande como el amor que te di
pero es mas grande y helada la duna solitaria de tu corazón
en un vaso grande
para ahogarte
Bebo todas las noches
en un vaso frio
para tragar el mal sabor de morir
Bebo todas las noches
en un vaso grande
para vivir embriagado sin ti
Bebo todas las noches
en un vaso grande
grande como el amor que te di
pero es mas grande y helada la duna solitaria de tu corazón
viernes, 24 de julio de 2015
La epifanía
Caminábamos, te veía, mientras nos destruía el tiempo. Ahí pasó, ahí lo vi ahora, la imagen mental de mi locura, no hay locos hay gente que va en otro camino.
Diez años pasaron y no estas ahí, ni yo. Cuál es el drama? Soy yo, fui, quiero dejar de serlo, ya no lo soy.
Cómo conciliar el amor y la muerte? Morir de amor, amar para morir o amar el morir. La última era mi opción y la realizaba en las dos.
Veo tus ojos y tus suspiros pero no penetro en tu alma, ves mi alma y me desnudas y no me das la clave.
La encontré, al menos una parte. Decía Fito "mi vida gira en contradicción", me lo decía al oído, me lo cantaba y yo no escuchaba, no era posible que yo fuera parte de ese verso -fantasía dices- de una canción.
Y si soy una contradicción, soy una locura, soy transformación.
Diez años pasaron y no estas ahí, ni yo. Cuál es el drama? Soy yo, fui, quiero dejar de serlo, ya no lo soy.
Cómo conciliar el amor y la muerte? Morir de amor, amar para morir o amar el morir. La última era mi opción y la realizaba en las dos.
Veo tus ojos y tus suspiros pero no penetro en tu alma, ves mi alma y me desnudas y no me das la clave.
La encontré, al menos una parte. Decía Fito "mi vida gira en contradicción", me lo decía al oído, me lo cantaba y yo no escuchaba, no era posible que yo fuera parte de ese verso -fantasía dices- de una canción.
Y si soy una contradicción, soy una locura, soy transformación.
sábado, 4 de julio de 2015
El cuento andante
Lo he contado mil veces, camino y lo escupo en la cara de todos. Finjo interés en hablar de algo más y, al final, lo digo.
Qué tienes, Pablo? Preguntó Carmen
Ah, nada contestó, saliendo de un viaje al futuro.
Carmen volteó y me dijo
Está en otra fiesta y esa es cara de que ya valió madres.
Ví a Pablo y comprobé la expresión. Había válido madres.
Así qué dije: sabes, una vez lo presentí . Me encontraba en un café esperando a que cesara la lluvia para poder ir a casa en bicicleta y lo sentí. Había válido madres.
Maldita sea! gritó Pablo mientras se levantaba de la mesa. Porque no hacen las cosas bien?
El dolor lo llenaba, pero se cobijaba en el odio. Me vi, entonces, escribiendo aquella prosa con sentido poético que tan mal se me da y que tan fácil me sale.
La lluvia y el café pobre, yo mojado hasta dentro de mi ser, mi presentimiento de la la muerte de aquello, la pluma y el papel que lo documentaban, que me hacía ver que estaba conectado con el universo y podía ver mi desgracia antes de que pasara.
Vi el contraste, la posición de poder, los platillos caros, los subordinados, la atención obligada de todos y al final éramos iguales. Era yo una imagen de aquel hombre en desgracia, era yo su metáfora. Yo era a flor de piel y el me necesitaba como ficción para explicar su dolor.
Al final éramos la pesadilla del otro.
viernes, 26 de junio de 2015
Te quiero decir lo que ya sabes
Te pienso y te sueño, te tengo en la punta de la lengua, todos los días. Mis ojos te buscan por todos lados y no encuentran nada.
Veo mi interior y ahí estas, me habitas, eres dentro de mi. No puedo dejar de extrañar, no digo que lo haga por que se que lo sabes, que lo intuyes. Me alejo aunque quiera estar cerca.
Pensé en las fotos que tengo tuyas, el documento de lo que pasó, y recordé que tu tienes mías, éramos dos y unos.
Espero que llames, que escribas o sonrías, sin éxito. Todo pasa y nada.
Veo mi interior y ahí estas, me habitas, eres dentro de mi. No puedo dejar de extrañar, no digo que lo haga por que se que lo sabes, que lo intuyes. Me alejo aunque quiera estar cerca.
Pensé en las fotos que tengo tuyas, el documento de lo que pasó, y recordé que tu tienes mías, éramos dos y unos.
Espero que llames, que escribas o sonrías, sin éxito. Todo pasa y nada.
sábado, 6 de junio de 2015
Purificar
Las bolas de nieve me vienen a la cabeza, la idea de su mecánica que almacena cosas con su desplazamiento. La bola de nieve crece, se alimenta de su recorrido. No tiene moral, crece con una fuerza física, natural, no lo hace para bien ni para mal.
Que afortunada es, en la comparación con la mente humana, que crece desde una base emocional, llena de visceras, de entrañas de cadáveres emocionales. Almas gigantes llenas de dolor y rencor, con el vicio del desamor, la negrura de la trampa y el vicio de la caída mecánica.
Ser una bola de nieve, mentalmente, en el alma. Pequeña, nutrida de experiencia y no de dolor y rencor. Mejor de viaje y de recorrido, que busque crecer. Un descenso que nutra y que llene de amor y consuelo, de sabiduría en los poros de la piel, frío de descanso y de vientos nuevos.
Busco un recorrido descendente, que en los giros purifique. Girando con fuerza para desechar lo podrido y crecer con un sentido.
Necesito rodar y decir, rodar y expulsar, rodar y crecer, bajar para crecer. La caída está en proceso, la construcción de la misma depende de la bola de nieve, depende de mí.
jueves, 30 de octubre de 2014
Sin empezar
Me sentí mal y recorrí el camino hacia las alturas. Siempre me ha gustado ver las cosas desde arriba, siento que cambian, que son diferentes o que están lejos.
Llegué al mirador horrible y caro, la música sonaba adentro en el bar. Pedí un trago y recordé hasta donde pude. Las risas y besos vinieron pronto y se acabaron rápido. Las peleas fueron como un recuerdo continuo y que atravesaba el tiempo.
Todo estaba lejos y parecía repetirse. No podría ser diferente porque soy el mismo o ellas son las mismas. Siempre terminan parecidas en algo, una de ellas afirmaba que Wilde dijo que todas tenían un alma colectiva, tal vez era por eso.
Ahora están todas lejos, las que no me quisieron y a las que no supe querer.
Así la recordé, pensando en a quien no supe querer. Y, al final, también estabas lejos y yo cerca pero en la barrera del error.
La mesera aparece y me descubre bebiendo la botella que traje a escondidas, me pide dinero para dejarme beberla. Digo que no y abandono el mirador.
Pienso en buscarla mientras bajo la carretera, también, en como decirle que actué mal y que nada fue intencional, que tal vez deberíamos intentarlo. Es un error lo que pienso, es el whisky o mi cerebro lleno de humo.
Ya no se sí vive en el mismo lugar, si está con alguien más o sí vive, incluso. La vida se va rápido, más que el dolor, ese siempre permanece más tiempo.
Así voy como las piedras rodando hacia abajo. La ciudad está abajo como una tumba. Y ella vive en el corazón de esa fosa, en donde están los gusanos y bichos que devoran lo muerto. Entonces supe que debía ir.
Paso las calles y las avenidas como pac-man devorando líneas, entre las luces nocturnas que se ven barridas.
Seguro sabrás que voy, siempre me interpretaste mejor de lo que yo lo hice, estarás en la noche fría de otoño fumando un cigarro en el balcón, con tu cara sería y pensativa que se desvanece cuando ríes. Llegaré y te veré de lejos en el balcón, cuando baje del auto terminarás el cigarro y me verás con es desprecio gracioso de que sabías que iba a volver.
Pero ya voy muy lejos y aún falta camino. Recordé respirar, bueno, fumar. Debía calmarme y llegar bien. Tomó la cajetilla y saco el penúltimo cigarro, el encendedor cae y abro los ojos.
Nuca recuerdo de inmediato como es que choco ni contra que, siempre abro los ojos y el panorama es nuevo, un caos imprevisto.
Trato de entender que pasa, los vidrios están rotos y no puedo salir por la puerta. Bajo el espejo retrovisor hacia mi y veo el desastre, hay sangre por todos lados. Aparecen los gritos y los mirones. Ya no saldré de esta. Tenía que darme cuenta del error y descender para terminar. Se acabó, algunas cosas se acaban sin empezar.
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